PREGÓN OFICIAL SEMANA SANTA 2006. DOMINGO 2 DE ABRIL .

MARÍA JESÚS BECERRA. PREGONERA.

TEATRO MUNICIPAL VICENTE ESPINEL 12:00h

PARTE 2ª

Nuestra ciudad se encuentra poseída de la gracia por razón de su historia, y porque Ronda es serenidad de piedra ante el abismo. Obra y milagro de esta luz y de este aire que se adentra en nuestra sangre y fluye cada primavera dejando el corazón desnudo y sostenido por los clavos de nuestro fervor, nuestro entusiasmo y nuestra devoción. Y esto a nadie intentaremos explicar porque para comprenderlo basta y sobra con llegar hasta Ronda con el alma pura; con el corazón limpio y con las manos… de soñados claveles y rosas para dejarlas caer a los pies de nuestros Cristos o a las plantas de nuestras Dolorosas. De esos Cristos y esas Dolorosas que están pregonando constantemente y a través de los siglos, el origen y la razón que a todos y a todas nos lleva a servir y cantar, esa pasión redentora que nos abre anticipadamente y de par en par, las puertas de la felicidad eterna para vosotros, que por cofrades, sois rondeños y rondeñas de la mejor estirpe y de los mejores cristianos. Así es, no dudarlo; para comprenderos sólo es necesario esos ojos clavados con ternura en nuestro cielo, esos oídos abiertos a la música que canta nuestra pena y llora nuestra alegría y esa ilusión que todo lo alcanza y todo lo desborda porque está bastante más allá de la realidad perceptible: en el vibrar de unas flores de cera, en un entrevaral de palio, en el tintinear de unos candelabros de cola, en el chisporreteo de ese cirio que va consumiendo su luz y su cera en la esquina de un paso de Cristo, igual que vais consumiendo vuestra vida cofrade, en honor y servicio a ese Cristo y a esa Virgen de la Hermandad de vuestros amores.
 

Hermandades rondeñas…

con sus pasos de Misterio
con sus Cristos y sus Vírgenes
sus costaleros y sus horquilleros
sus santos, sus monumentos
sus jardines, sus gentes
sus balcones, sus hermanas nazarenas
y todo el que contribuya
a eternizar todo esto:
el fiscal, el prioste
el bordador, la florista
el capataz, la saetera
el vestidor, la tallista
la pregonera.

Porque Ronda está en gracia
en constante jubileo.
Ronda será oración
y Ronda será espejo
donde Dios baje a mirarse
para sentirse en el cielo.

Se dice que cada cofrade lleva en sí una Semana Santa distinta y particular, que nos plantea la imposibilidad de su exacta exposición. Una Semana Santa como grabada a fuego de fervores en las fibras más íntimas del espíritu y por tanto difícil de explicar a través de la palabra. A veces las palabras no bastan…

Para entender la Semana Santa, hay que volverse como niños, con su espontaneidad y su permanente curiosidad.

Yo también he vuelto a mi infancia, a mi adolescencia, a mi juventud.

He vuelto a soñar, porque soñar es libre y a todos nos está permitido. En el fondo no somos más que la suma de nuestros sueños y el sueño es la mayor de las expresiones de nuestra independencia.

El cofrade, la cofrade, sueña con el porvenir ése que está en manos de nuestros jóvenes y, consiguientemente, de nuestra responsabilidad hacia ellos.

Confieso que me gusta escuchar como se expresa nuestra juventud, quizás por ser madre de dos jóvenes cofrades y también por mi condición de maestra.

Para la juventud, pido comprensión y ayuda de los mayores.

Y en vez de cortapisas, dar alas a esa fuerza y entusiasmo que ellos tienen ahora. Los jóvenes son el verdadero motor de las Hermandades y de la sociedad en general.

Pero, fijaos bien, Juventud Cofrade, vosotros que sois sal y levadura, alegría y futuro de nuestra Semana Santa, la paz y el amor están en la Cruz, donde Ntro. Sr. Cautivo convertido en Cristo de los Remedios, muere perdonando, suave y dulcemente; y en Ntra. Sra. de la Salud convertida en Consuelo de las Tristezas que sigue diciendo: ¡Hágase en mí, según tu palabra!

El amor y la paz no son cosas que se fabriquen con técnicas de laboratorio, ni con tratados políticos, ni con discursos brillantes, ni con frías estadísticas. La paz y el amor, sólo pueden salir del corazón, cuando éste, por la caridad y el sacrificio, haya matado el odio, al egoísmo, a la ambición y sepa darse entero a los demás.

No he sido niña en esta ciudad. Viví mi infancia en Igualeja, donde de la mano de mis padres y entre entresijos del gran monumento que se colocaba en la Iglesia en los días de Semana Santa aprendí a leer el gran misterio de la pasión, muerte y resurrección que celebramos.

He rescatado recuerdos, vagos, pero firmes de mis años de estudiante de bachillerato en Ronda y de estudiante universitaria en Sevilla. Y después…

He tenido la inmensa suerte de gozar de esos detalles que tanto gustan a los cofrades: de escuchar por sorpresa unos fragmentos de marchas; de acompañar a mi hija a su cita anual con Padre Jesús; de guardar una flor de mi Virgen Consuelo de las Tristezas, de planchar una mantilla para acompañar al Cristo Yacente, de ver a mi hijo Martín con un farol del Huerto y más tarde ya con una campana; emocionarme al escuchar a mi marido: la voz y la palabra de un auténtico cofrade y mejor pregonero. He recibido tanto, que seria vileza olvidarlo. Por eso cada día que pasa le doy gracias a Dios por nacer Serrana, por sentirme Cofrade y por vivir en la ciudad más maravillosa del mundo, Ronda.

Nunca el cofrade fue más cofrade que vestido de nazareno, de nazarena, una vez ceñida la cintura y encendida la luminaria, con todas sus consecuencias. Es, ese instante sublime en el que se roza la Gloria con los dedos; es el momento de la nostalgia del recuerdo. Porque allí estamos todos, los presentes y los ausentes. Imposible olvidar a los que se fueron.

Y esa nostalgia se me hace especial cada Semana Santa y sobre todo, ésta en la que tengo el honor de ser vuestra pregonera y en mi recuerdo están aquellos que hoy no podrán escucharme, los que ya se nos fueron para siempre.

Mi vida, como la vuestra, se mueve a golpe de Semana Santa. Para lo bueno y para lo malo.

Deseo que en vuestra mente reviváis esta mañana un ceremonial tantas veces repetido, sin necesidad de aprendizaje. Quiero veros calzar la zapatilla y colocaros la ancha faja; ceñiros el esparto o vestir túnica abotonada, colocaros la mantilla, alzar al cielo los esbeltos capirotes, quiero ver la medalla colgada en vuestro pecho y quiero veros vestidos de Semana Santa, nerviosos por salir a la calle, como si fuera la primera vez.

Y salen a la calle hombres y mujeres de las más diversas características sociales, culturales y de diferentes edades. He dicho mujeres, sí mujeres. Afortunadamente la mujer rondeña de hoy, ha adquirido un papel importantísimo en la Semana Santa.

Hoy, libremente y sin ocultarlo, son muchas las mujeres que se visten de “nazareno”. Forman parte de las Juntas de Gobierno de las Hermandades. Las hay Hermanas Mayores, las menos todavía… Participan responsablemente en los cabildos con voz y voto. Su alto sentido de la estética es esencial para la decoración de los tronos y pasos, para vestir a sus imágenes titulares, para elegir una flor o plegar un encaje.

Con la integración de la mujer en la Semana Santa, Ronda se acerca al mensaje de igualdad y fraternidad que el mismo Jesucristo nos dio con su conducta. Su visión de la igualdad lo llevó a rechazar todas las discriminaciones de su tiempo, no con palabras demagógicas, sino con su ejemplo vivo.

Se hacía acompañar en sus predicaciones por un grupo de mujeres, que le fueron fieles hasta el mismo Calvario; conversaba habitualmente con ellas en público, en algunos casos, su actitud llega a escandalizar: nadie entenderá la defensa por parte de Jesús de la mujer adúltera; Y así dice a los escandalizados hombres: “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

En una civilización que negaba a la mujer, Él aceptará a varias mujeres y entre ellas a María Magdalena, como primeros testigos de su resurrección.

Cristo que muere y Resucita.

Esta es la feliz noticia cargada de esperanza y de futuro en este momento apasionante de nuestra historia. Momento en que la comunicación nos ha convertido en ciudadanos del mundo y nada de lo que ocurre puede sernos ajeno, en este momento en que el dolor del ser humano desestabiliza nuestra tranquilidad y afortunadamente no nos deja comer en paz. En este momento de incertidumbres que podría parecer abocado al pesimismo, la noticia de esta Semana Santa es que la muerte ha sido definitivamente vencida y siempre absolutamente siempre, estamos llamados a la vida y a un futuro de esperanza que redime el tiempo y lo convierte en el ámbito magnífico del encuentro con Dios y con los hombres.

Pero antes de continuar me vais a permitir elevar una oración.

-Una oración por aquellos que no creen en Él.

-Una oración por aquellos que no creen en el amor.

-Por aquellos que, temblando en su inmensa envidia, no saben mirarle a la cara.

-Por aquellos que no saben apreciar las tradiciones del pueblo.

-Por aquellos que se olvidan de su santa Madre.

-Y también por aquellos a los que se le ilumina el alma con la candelería de un “paso” de Palio.

-Por aquellos que en el anonimato hacen que tú, Señor, salgas a bendecir la ciudad.

-¡Por Ronda, Señor!, que tiembla y que llora, que se estremece y se acongoja en tu agonía y ríe y se alegra en tu Resurrección temprana.

-¡Por Ronda, Señor!, Que tiene encerrado en su corazón de mujer el inmenso tesoro de su fe cofrade.

-¡Por Ronda, Señor!, que se abre como la flor, al primer contacto del sol mañanero, para que en ella liben las abejas del mundo, su aromático almíbar de luz.

-¡Por Ronda, Señor!, que está dispuesta a pasearte ahora mismo, esperando que la pregonera dé la llamada.

Y la Pregonera, grita:

¡Ronda! ¿Estás puesta?
¡A la ésta es!
¡¡Al Cielo con Todos!!

BANDA DE MÚSICA “AURELIANO DEL REAL”
(Nazareno-colombiana)


 

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