PREGÓN OFICIAL SEMANA SANTA 2006. DOMINGO 2 DE ABRIL .

MARÍA JESÚS BECERRA. PREGONERA.

TEATRO MUNICIPAL VICENTE ESPINEL 12:00

PARTE 3ª

Seguiré la línea trazada desde el sentimiento, uniendo mi corazón al vuestro, comenzaremos nuestro espiritual recorrido por las esquinas y plazas de la ciudad, tras la evocación de cualquier itinerario tantas veces vivido y comentado en múltiples y distintas ocasiones, cuando la nostalgia del momento adquiere toda la fuerza del recuerdo.

Sobre la Vía Dolorosa de Ronda, sólo existirá el Cristo y la Virgen de la particular devoción de cada uno; y una voz que cante, y un corazón que sienta, y todos los ojos unidos en una misma mirada y contemplar esa conjunción de luz y color, de pena y alegría, de gracia y belleza y de ello surge el milagro de nuestra Ronda, de nuestra primavera y de nuestra Semana Santa.

¡Ronda, sé tú misma!

Y Ronda se vistió de nazarena.

Y Ronda se levanta y entonces sí que se movieron los varales y se inclinaron las flores. Entonces sí que se cimbreó el Palio porque la Virgen saltó de gozo y en su cara de pena se vislumbró una sonrisa porque va a salir a pasear por las calles y plazas de su ciudad.

Ya va a salir el sol de todos, y Ronda que conoce profundamente la teología y es maestra de saberes, la saluda diciéndole.

¡Dios te salve, María Santísima de la Paloma!
Bajo el cielo azul cautivas
por tus imaginados varales se asoma
la paz en ramos de oliva
bella azucena que cruza
Ronda de orilla a orilla

-¡Ole las morenas guapas!
¡Salve Amargura! Gitana de la ciudad, testigo de excepción del amor de tus cofrades. Martinete de plata, soleá de pena grande, saeta de enjundia y seguiriya de arte.

-¡Dios te Salve, Maria Santísima del Rosario! Eres consuelo del que te reza, Virgen Divina, Flor de Pureza.
-¡Salve, Virgen de las Tristeza! Que con sólo mirar tu cara, eres capaz de levantar oleadas de alegría, porque vas dando lección de amor y consuelo con cada una de esas benditas lágrimas que chorrean por tus mejillas.
-¡Adelante por siempre, Esperanza! Tú sabes que Ronda te necesita y por eso avanzas repartiendo gracia y esperanza a este pueblo que te adora.
-¡Salve, Señora del Mayor Dolor!, porque traspasas nuestros corazones con la elegancia de tu sentimiento.
-¡Salve, Virgen de las Penas!, que entre plegarias e incienso que te ofrecen tus cofrades, vas viendo la cruz donde va a expirar tu hijo.
-¡Bendita seas mil veces, Señora del Buen Amor!, que con la gracia de tu cara y la hermosura de tus manos, derramas cariños divinos a todo el que te sigue.
¡Dios te salve, Virgen de los Dolores! Porque al salir de tu barrio has quitado el aroma de los azahares para desde tu exquisito “paso” de Palio, perfumar a Ronda entera.
-¡Salve, Virgen de las Angustias!, que levantas suspiros de admiración cuando por tu pueblo pasas y andando despacito a tu lado se oye el “quejío” de tu corazón de Madre.
-¡Nuestra Señora de la Soledad! ¡Dios te Salve!, porque imploras al cielo y muestras entre los plateados varales de tu Palio, tu perfil único de generosidad.
-¡Salve, María Santísima en la Soledad!, que estás bajo la Cruz vacía en el Monte Calvario. Enséñanos, Señora, a mirar a tus bellos ojos para no sentirnos nunca vacíos y en soledad.
-¡Salve, Virgen de Loreto! Bendícenos con tu gracia soberana en esta alegre mañana de Gloria y júbilo.
-¡Salve Ronda! Porque eres la Tierra de María Santísima .
Sí, queridos cofrades, Ronda es tierra de María, pero además de estas advocaciones de nuestras Dolorosas, los cofrades tenemos otras Madres, siendo la primera nuestra querida Patrona, la Santísima Virgen de la Paz, la que dispersa a los soberbios, derriba a los poderosos y enaltece a los humildes. Virgen Auxiliadora de los afligidos, salesiana y tan querida y venerada en Ronda. Virgen de la Aurora, honrada con cantos de alba y aurora. Virgen del Rocío, Blanca Paloma del cielo, donde tantos y tan buenos rocieros van a postrarse a sus pies, y mi Virgen de la Cabeza, reina de Ronda y su Serranía. Ella es también la reina de mi corazón.
Permitidme que por un momento el recuerdo y la añoranza se apoderen de mí, al recordar aquellos años de niñez, cuando no existían estos magníficos cuartos de baño que hoy tenemos, menos aún en los pueblos. Los que son de mi edad y mayores que yo, recordarán como nuestras madres nos daban un flete de aquí te espero, en aquellos baños de zinc que servían de bañera y con aquel cacillo utilizado como mango de ducha inalámbrica. Nuestras madres después de dejarnos como los chorros del oro y mientras nos ponían el escapulario, normalmente de la Virgen del Carmen, nos enseñaban a decir una oración dedicada a la Virgen María y cuyo autor fue el insigne rondeño Vicente Espinel Adorno, ésta decía así:
El que la sepa puede decirla conmigo…

Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.
A ti celestial princesa,
Virgen Sagrada María
te ofrezco en este día,
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
No me dejes, Madre mía…
.
El “paso” del Señor ha empezado a moverse en el aire limpio de Ronda. La verdad es que no vibró ni una flor, ni se notó siquiera en las rectas llamas de los cirios que alumbran. Los faldones, apenas se ajetrearon y los candelabros, ni siquiera se movieron. Subió solo, como movido por los ángeles, para que Él no sufra.
Encima de Él, el Cielo rondeño. Unas veces cerca porque va en alto, Crucificado, como el Cristo de la Sangre y el Cristo de los Remedios, otras más lejos porque va encorvado bajo el peso de la Cruz, así camina el Señor del Perdón y el Señor de Ronda; y otras, a medias, porque va contemplando en sus misterios su Entrada Triunfal, la Traición, la Presentación, el Prendimiento, la Sentencia o el Cáliz amargo.
Como base siempre el clavel y el lirio, porque Ronda ha quitado las piedras del camino… Pero… lo que son las cosas… Cristo va a salir a pasear por la ciudad y va a ir tropezando en piedras y clavándose en espinas. ¡Que contraste!
Parece como si durante todo el año el cofrade lo mantuviera oculto, pero no para que no le vean, sino para que Él, no vea lo que hay a nuestro alrededor.
Y hay indiferencia a lo sensible.
Envidia a raudales.
Intolerancia y mucho apego al amor propio.
Hay injurias y calumnias para el que brilla por iniciativa propia.
Hay soberbia y hay orgullo. Hay falsedad.
Hay falta de cultura…
Cristo va a darse de cara con muchos Pilatos. Aquellos que se lavan las manos ante la violencia hacia la mujer y los niños.
Va a notar a los puritanos de la forma; a los que quieren conservar las cosas tal y como están, porque en este estatismo está la tranquilidad de su holgazanería.
Va a entrever a los fariseos, a los Judas que amasan la fortuna de la deslealtad.
Y va a sentir, y esto es triste, el miedo de los que aman, de los que dicen ser sus discípulos, de los que tienen la obligación de marcar los caminos con su ejemplo y su lección. Y entre ellos estamos nosotros, los que somos de su escuela y nos llamamos cofrades.
Son momentos para la reflexión y la contemplación. Por eso, no son pocos los que reniegan de este tipo de actos, tal vez porque tienen miedo a entrar dentro de sí mismos.
La Semana Santa será un buen momento para adentrarnos por los senderos siempre personales de la reflexión, en busca de posibles ajustes en la maquinaria ética y moral de nuestra vida.
Es necesario calar hondo, muy hondo, llegar a su verdadero sentimiento, sin que los ojos se nos queden parados en la luz de una candelaria, en los bordados de un manto o en la gracia de unas flores; sin que el oído se detenga sólo en la melodía de una marcha procesional; sin que la mente y el sentido se adormezcan en esa amalgama de aroma del incienso, la cera o el clavel.
Todo eso es bueno, es grato, es admirable, porque constituye la forma que tiene nuestro pueblo de expresar su religiosidad. Por eso nos gusta, nos seduce y aviva el sentimiento.
Pero… es preciso profundizar más, hay que conseguir que no sea sólo la vista, sino la inteligencia y el corazón, alumbrados por la llama de la fe, los que sepan calar en el verdadero sentido del misterio pasional que representan nuestras imágenes.
Con ellas realizamos nuestra particular Estación de Penitencia.
La Hermandad está en la calle: es el momento culminante y convergente de todos los momentos y afanes de un año de vida intensa.
Y en una mañana luminosa, a la caída de la tarde o en la hermosa rotundidad de la noche, por las puertas del templo, al cobijo de unos toldos o de una Casa Hermandad, saldrás con tus Sagrados Titulares, perdida en el anonimato de la túnica y en el diálogo íntimo y personal con tu Cristo y con tu Virgen.
Aunque sabemos que pueda haber quien nos juzgue con ligereza y superficialidad, no seas tú, cofrade, el motivo justificado de ese juicio. Recuerda que aún siendo lo importante el sacrificio y el amor de todo el año, lo exterior tiene extraordinaria importancia porque no olvides que, por lo que hagamos un Domingo, un Lunes, un Miércoles, un Jueves o un Viernes Santo, juzgarán la intensidad de nuestra vida cofrade el resto de los días. Por lo tanto, cuidemos de manera especial nuestro comportamiento en las calles durante los desfiles procesionales.

De Domingo a Domingo, una semana de corazón, de alma, de pasión. Es la Pasión según Ronda, que no es otra cosa que una historia de amor, revivida, por obra del arte y de la gracia, por la mano del hombre y de la diosa naturaleza, en un marco incomparable y único. Es un canto de amor, un canto salido del alma.


Que canten todos los niños
Que todos digan hosanna
En coro de serafines
Alegrando la mañana.

 

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