PREGON HERMANDAD SACRAMENTAL DEL SANTISIMO CRISTO DE LA SANGRE Y NUESTRA SRA. DEL MAYOR DOLOR.
31 DE MARZO 2006. OFRECIDO POR D. FRANCISCO DUARTE EN SANTA MARIA LA ENCARNACIÓN LA MAYOR.
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Acto presentado por el Hermano Sr. Hernandez,
Presentación del Pregonero, D. Victoriano Borrego. Pregón Ofrecido por
el Caballero Horquillero D. Francisco Duarte.Buenas noches, antes de
nada, quiero dar la bienvenida y agradeceros a todos vosotros aquí
presentes por acompañarme a este entrañable acto, a la Junta de gobierno
de mi Hermandad, a las representaciones de las distintas Hermandades que
hoy nos acompañan, autoridades presentes y en definitiva, a todos
vosotros, queridos hermanos del silencio. Así mismo, quiero agradecer a
mi Junta de gobierno, por darme tan alto honor de ser pregonero de mi
queridísima Hermandad, y en especial a mis hermanos cofrades Juan Cruz,
por su osada propuesta en su día, para que esta humilde persona fuese
pregonero de la Hermandad y a Antonio Hernández que, haciéndose eco de
la propuesta me lanzó este entrañable y emocionante reto, espero no
defraudaros por ello. La verdad es que no soy persona que me distinga
por mi elocuencia y de ello soy consciente. No me destaco, como sabrán
muchos de los aquí presente, por mi religiosidad, o mejor dicho, por mi
apego a los actos y los cultos religiosos, algo inherente y
consustancial con esta conmemoración a la que nos acercamos.Tampoco veo
que yo tenga esa vena de poeta que se necesita para referirse a algo tan
hermoso y de tanta riqueza artística como es la Semana Santa, vena
poética que sí demostró tener mi buen amigo, hermano del silencio y
antecesor, en estos menesteres Victoriano Borrego. |
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Es cierto que grandes pregones
en boca de sus oradores me han precedido, ahora le toca a este servidor
de Uds., espero me sepan disculpar, si en algún momento los nervios de
subirme a esta tribuna me fallasen Igualmente quiero agradecer las
palabras del presentador, el cual y debido al afecto que en mi persona
tiene, y a las formas que el acto implica, ha exagerado las virtudes de
este pregonero, gracias Vito, aunque creedme, os aseguro que hay mas
defectos que virtudes. |
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Según el diccionario de la Real
academia de la lengua española, la acepción para el cometido del
pregonero es la de: Oficial público que en alta voz da los pregones,
publica y hace notorio lo que se quiere hacer saber a todos. |
| Compromiso éste que, sin pretender por mi
parte que se constituya en sentencia, líbreme Dios, sí creo que debe
estar siempre presente en nuestras conciencias ciudadanas,
particularmente de quienes habéis venido a participar de este Pregón,
preludio de nuestra Semana Santa, y en particular de los actos de la
Hermandad, la mía, la de mi Cristo, lo que es señal inequívoca de que
hay sensibilidad espiritual y vida interior en vuestros corazones, que
deben latir al unísono, constituyendo así, el gran corazón de nuestra
Hermandad. ¿QUÉ ES SER HERMANO DEL CRISTO DE LA SANGRE Y NUESTRA SEÑORA DEL MAYOR DOLOR? Como ya dije antes, en esto de los sentimientos, cada uno lo lleva, lo vive y por lo tanto lo demuestra de una forma muy particular, pero esta noche, en este acto, y ya que se me brinda la oportunidad, me gustaría compartir con vosotros la siguiente pregunta: ¿qué es ser hermano del Cristo de la Sangre y su madre, la Virgen del Mayor Dolor?, la del silencio o la de las cadenas como algunos popularmente la denominan en nuestra Ciudad. ¿A caso desfilar el Miércoles Santo, ataviado con la túnica y portando el atributo de turno? ¿Jactarnos de lo bien que lo hemos hecho en un determinado tramo? ¿Presumir de no se cuantos penitentes salimos en el acto penitencial del desfile? ¿Calidad o Cantidad? Con respecto a esto último, no necesariamente tienen por que ser incompatibles estos dos concepto, pero sí sería deseable, pienso yo, una Hermandad de calidad, frente a otra en la que una cantidad ingente de “hermanos entre comillas”que digan pertenecer a tal o cual Hermandad, sin tener claro lo que esto conlleva, es decir, participar solamente en la estación penitencial, con más o menos rigor en la observancia de las normas de ésta y poco más. |
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| Claro está, que ahí está parte de la gran
labor del verdadero cofrade, haciendo participar y contagiando ese
entusiasmo, que le hace diferente del resto, para lo cual, nada mejor
que promover a través de lo que, como a mí me gusta llamar “ratitos de
Hermandad”, esos ratitos, que de una forma esporádica, surgen en los
sitios mas diversos. En la mayoría de las ocasiones, sin tener nada que
ver, con temas propios de la Hermandad, pero que de forma subliminal,
nos envía un mensaje de hermanamiento y espíritu cofrade. Para mí, es
donde realmente la calidad puede tender en un futuro la mano a la
cantidad. Igualmente, quiero creer, y así lo deseo desde "mis más profundos cimientos", que estas manifestaciones populares de fe, no sean una simple y pasajera oleada de la moda, hacia la que nos sintamos arrastrados desde el exterior, sino que obedezcan a un impulso interno de identificación con nuestras propias formas de creer, entender, sentir y vivir, pues no en vano nuestro caso es uno de los pocos en los que una imagen de la Pasión es elegida por Patrón, o como narra nuestra tradición: en que una imagen de Pasión, elige al pueblo que quiere que le venere y éste decide nombrarle para siempre su Dios y su Rey. Quiero aprovechar también la oportunidad que se me brinda desde esta tribuna, para llamar la atención de nuestra juventud cofrade; quiero hacer un llamamiento precisamente a esa juventud de nuestra Hermandad, para que pongan de su parte un granito de arena y continúen con la labor que sus antecesores hicieron. Ellos son el futuro y herederos de nuestra Hermandad y nosotros, los que tenemos la obligación moral de así hacérselo entender, haciéndoles participes de proyectos, ilusiones, preparándoles el camino con motivación para los que serán en el futuro y el relevo nuestro. Y hablando del futuro, es cierto y así lo podemos observar que nuevos tiempos y aires renovadores corren en la Hermandad, esto es bueno ya que cualquier sociedad anclada en el pasado bien sea por comodidad, negligencia o apatía, sin contribución activa en la construcción de su propia historia, está abogada irremisiblemente a su desaparición.
Pero no por ello hay que olvidar ciertas
tradiciones y costumbres, sello y legado de nuestros predecesores y que
a la postre fueron las que imprimieron el carácter y la idiosincrasia de
nuestra Hermandad. |
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COMPROMISO COFRADE Sin pretender sentar cátedra alguna, ni desviarme del auténtico sentido de lo que debe ser un Pregón, convirtiéndolo en una especie de sermón o presentando a este mundo nuestro como un mundo de místicos santurrones que está muy lejos de ser realidad, y aprovechando el lugar privilegiado en el que me hallo para recordar y compartir con vosotros, lo que este pregonero cree debe ser en la actualidad mi Hermandad y el verdadero objetivo que debe perseguir. Creía que había que ir desterrando de una vez para siempre esos conceptos trasnochados de algunos, que hacen aparecer a las Hermandades como simples lugares de tertulia o afición, y a las cofradías como un bello y anacrónico espectáculo que atrae la atención del turismo y convierte simplemente en fiestas mayores de nuestra ciudad la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Sin embargo, y a pesar de que haya aún quien comparta esa opinión, nosotros los cofrades del Cristo y en general de todas las Hermandades y cofradías sabemos de la existencia, en todas y cada una de ellas, de grupos de auténticos hombres y mujeres comprometidos, con las ideas muy claras y que saben perfectamente el camino que han de seguir, que no es otro que el de vivir la fe de Cristo durante todo el año, transmitirla a sus hermanos, y un día, el de su estación de penitencia, dar público testimonio de ella. El cofrade actual debe ser consciente de su misión evangelizadora y conocer íntimamente el mundo marginado de hambres y miserias cercano a esta sociedad en la que vivimos, y a veces de nuestra propia Hermandad, para convertir la Caridad en nuestro principal estandarte, ya que creo que a los católicos nos sienta bien la caridad. Pero como cristianos, convendría que buscáramos más la justicia, que no es lo mismo, aunque tenga mucho que ver. En el fondo, a los católicos nos convendría ser un poco más cristianos de lo que somos. Pero ese es otro debate. Resulta alentador comprobar el grado de compromiso de mi Hermandad, y la unión que existe con otras al asociarse en fundaciones y cometidos que atienden determinadas funciones de tipo social en beneficio de los más necesitados. |
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Por lo tanto, considero
obligado citar y alabar públicamente la idea de llevar a cabo y hacernos
participes a todos los hermanos del silencio de tan loable proyecto del
apadrinamiento de niños desafortunadamente desfavorecidos por las
avaricias de un mundo donde la apatía y la falta de valores morales y
éticos, nos condicionan y en consecuencia abocan a esta gente a la más
desesperante forma de sobrevivir día a día. Esperemos y a si sería
deseable ver cumplido el buen fin. Objetivos como éste son lo que
realmente engrandecen a una Hermandad. |
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Madre mía del Mayor Dolor Y que hablar de su Santísima Madre, la nuestra, la del Mayor Dolor, no me cabe tampoco la menor duda que inspiración divina guiaron las manos artesanas del granadino Alonso Cano, del que se le supone su autoría, para tallar a la que como a mí me gusta llamarla, la Madre de Ronda, madura y generosa en sus trazos y formas, dulcemente envejecida, angustiada en el mayor dolor que puede sentir una madre ante el trato vejatorio que tan injustamente recibe su bien más preciado, su hijo, nuestro Cristo, asumiéndolo de una forma estoica e imperturbable, como sólo una madre, es capaz de asumirlo, con la entereza y la más sumisa abnegación. Entereza y abnegación infinitamente dolorosa. Este pregonero, que tiene la inmensa fortuna, no sólo de llevarla portándola bajo los varales, si no en los distintos traslados que ella precise, siente y percibe la confortable paz, serenidad amor y protección que toda madre de forma altruista y generosa es capaz de dar a un hijo; sí, lo sé, no soy objetivo, ni quiero serlo cuando hablo de mi madre, la de todos, la del Mayor Dolor. Recuerdos y Vivencias Viene la parte más difícil de mi pregón, ya que contar mis recuerdos y vivencias en la Hermandad del Cristo de la Sangre y Nuestra Señora del Mayor Dolor, creedme, es labor complicada. Por que uno se plantea como contar las emociones vividas a lo largo de su ya dilatada andadura por la Hermandad del Silencio y plasmarlas en unas hojas, son tantas y la mayoría de ellas guardadas en lo más íntimo de mi memoria o mejor dicho de mi corazón, que aunque se me vengan a la memoria, es tal la cantidad, que la pobre pluma del que os habla, se atragantaba, y las hojas de papel quedaban en blanco como resultado. Es un hecho cierto que la Semana Santa forma parte inherente de mi propia vida, porque en mi casa, en la casa en la que yo me he criado, se "Mamó" de una forma muy especial ésta y en particular la Hermandad del Cristo de la Sangre. |
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Desde que tengo uso de razón,
siempre he visto a mi padre compaginando su trabajo laboral con el de la
Hermandad, desde mi madre en casa preparando túnicas, pañoletas,
cinturones, hasta en lo que para mí, y para muchos de los que estáis
aquí, fue la primera casa de Hermandad, la tienda, que era como se
conocía en el ámbito de la Hermandad a “Pañerías González”, trabajando
de una forma siempre altruista y generosa para la Hermandad recuerdo a
mi querida Encarnita, hoy ya para pena mía fallecida, aunque sé que para
alegría de los que la conocimos, está con su Cristo y su Virgen, Manolo
González, Manolito el de Pañerias, siempre pendiente a todo lo
concerniente a la Hermandad, mi padre, confeccionando lo que fue el
primer cuadrante del paso y tallando al horquillero que pasara por la
puerta de la tienda, con un artilugio de su creación, sobre el espejo
del probador, al que considero Hermano Mayor de la Hermandad a
perpetuidad, Miguel Loro, igualmente nuestro consiliario a perpetuidad,
.mi querido y entrañable D. Antonio Gamboa, Manuel Ramírez Lorente,
Pedrito, chico.....y a otros tantos, los cuales mencionarlos a todos,
daría para un montón de hojas, a la sastrería de la tienda,
confeccionando aquellas capas que durante algunos años salieron en el
desfile procesional, y todo ello entre venta de trajes y camisas, y
tiempo de familia, todo ello, por un puro acto de fe y pasión por lo que
hacíanComprenderéis y así lo quiero manifestar, que este pregonero desee
rendirles a modo de reconocimiento, por toda una vida dedicada casi con
exclusividad diría yo, un pequeño homenaje desde donde me encuentro a
esa primera casa de Hermandad, como antes dije, y a sus gentes, ellas
marcaron mi sentir cofrade y mi puesta de largo en la vida como persona,
hombre, esposo, padre e hijo a la vez, gracias. |
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Resulta llamativo ver durante el desfile
procesional, como la gente agolpada en las aceras para ver su paso, se
hace cómplice del silencio y recogimiento transmitidos, mandando callar
al de al lado, si se da el caso, en la observancia de ceñirse a ese
recogimiento. Como digo, resulta llamativo y alentador, comprobar que el
paso del desfile procesional de la Hermandad del silencio, no deja,
cuando menos, indiferente a nadie. Y si de recogimiento estoy hablando, hay uno que tiene un carácter muy especial, para mí, es cuando de vuelta a Santa María, ya sin apenas gente en las aceras, atravesando el puente, en esa plasticidad, que sólo Ronda puede ofrecer, donde lo estético y lo espiritual se unen, para hacernos sentir más si cabe al Cristo y a la Virgen y con ellos a nuestra Hermandad. Creo, y así quiero compartirlo con todos vosotros, que si hay un momento de mayor recogida durante el desfile procesional en general y de cada uno en particular, no me cabe la menor duda que es ese y en ese momento. Si hablar de la salida, me supone costoso por lo emotivo del momento, ¿como hablar resumidamente del encierre, cuando ya cansados, vuelven a crujir varales subiendo la cuesta del juzgado al escuchar la voz desgarradora de ¡AHORA EMPIEZA!, personalmente es sencillamente imposible, o por lo menos yo no sabría expresarlo, si es que los sentimientos se pueden expresar con el rigor literario que estos demandan. Es por lo que dejo para vosotros este momento, y otros tantos que en esa madrugá del Miércoles Santo los vivimos y percibimos de forma muy personal y particular, esperando que ésta y otras emociones afloren en cada uno de nosotros. En memoria Antes de terminar este pregón, y como de ser agradecidos es, de bien nacidos, me gustaría dedicar un recuerdo muy especial a título de pequeño homenaje, amén de los ya mencionados, a esas personas, hermanos y a otros tantos, que no por olvido y sí por no dilatar más en el tiempo este acto, ocupan un lugar en mi corazón, fueron ellos los que también y de una forma más o menos directa, formaron mi persona y albergaron el sentimiento cofrade, que hoy he querido haceros participes a vosotros. No, no puedo olvidarlos, aunque a decir verdad a algunos de ellos los haya contemplado en la calle contadas veces en mi vida, pero todos ellos son, como a mí me gusta llamarlos, los míos, mi gente, mis más cercanos hermanos, los que junto a mi Hermandad dieron testimonio de fe a lo largo de su ejemplarizante vida, los que gracias a ellos nuestra Hermandad goza de buena salud y se encuentra hoy por hoy en el lugar que le corresponde. |
| Gracias a todos ellos, a los que están y a los
que ya no se encuentran entre nosotros, y que tanto en la actualidad
como en otros tiempos, hacen e hicieron por mantener, mejorar y
transmitir la Hermandad, y a nosotros, hacernos mejores personas. De
todo corazón, gracias.Y ya para finalizar, y en la esperanza de no haber
abusado de vuestra presencia, de vuestra exquisita atención y sobre todo
de vuestra gran paciencia, os pido disculpas por los posibles errores
cometidos, os aseguro que empeño, y cariño salido del corazón, le he
puesto, para compensar la quizás pobre narrativa desplegada. Igualmente,
os envío un abrazo y os invito a vivir a través de nuestra Hermandad la
Semana Santa en toda su dimensión, significado, esplendor y belleza
procurando que, aunque sea al menos por unos días, aunque lo deseable
sería de por vida, que nuestros resentimientos, nuestras envidias y
nuestros egoísmos queden sepultados en el destartalado baúl del olvido y
den paso a la tolerancia, la paz y el perdón para, de esta forma,
asemejarnos siquiera un poquito al que tuvo la inmensa generosidad de
darlo todo por nosotros, incluso la propia vida. Hasta la cumbre y ahora empiezo. BUENAS NOCHES Y MUCHAS GRACIAS |